viernes, 01 de junio de 2007

I'm just the pieces of the man I used to be
Too many bitter tears are raining down on me
I'm far away from home
And I've been facing this alone
For much too long
I feel like no-one ever told the truth to me
About growing up and what a struggle it would be
In my tangled state of mind
I've been looking back to find
Where I went wrong

Too much love will kill you
If you can't make up your mind
Torn between the lover
And the love you leave behind
You're headed for disaster
'cos you never read the signs
Too much love will kill you
Every time

I'm just the shadow of the man I used to be
And it seems like there's no way out of this for me
I used to bring you sunshine
Now all I ever do is bring you down
How would it be if you were standing in my shoes
Can't you see that it's impossible to choose
No there's no making sense of it
Every way I go I'm bound to lose

Too much love will kill you
Just as sure as none at all
It'll drain the power that's in you
Make you plead and scream and crawl
And the pain will make you crazy
You're the victim of your crime
Too much love will kill you
Every time

Too much love will kill you
It'll make your life a lie
Yes, too much love will kill you
And you won't understand why
You'd give your life, you'd sell your soul
But here it comes again
Too much love will kill you
In the end...
In the end.



QUEEN
Publicado por LGinebra @ 17:51
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domingo, 20 de mayo de 2007

Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.

Tengo vergüenza de mi boca triste
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
la que besaste llevará hermosura!

Publicado por LGinebra @ 14:58
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viernes, 18 de mayo de 2007
DIOS LO QUIERE. Por Gabriela Mistral.


I. La tierra se hace madrastra
si tu alma vende a mi alma.
mas unos que otros, pero en general tiene cosas muy aguadas
Llevan un escalofrío
de tribulación las aguas.
El mundo fue más hermoso
desde que me hiciste aliada,
cuando junto de un espino
nos quedamos sin palabras,
¡Y el amor como el espino
nos traspasó de fragancia!
Pero te va a brotar víboras
la tierra si vendes mi alma;
baldías del hijo, rompo
mis rodillas desoladas.
Se apaga Cristo en mi pecho
¡Y la puerta de mi casa
quiebra la mano al mendigo
y avienta a la atribulada!

II. Beso que tu boca entregue
a mis oídos alcanza,
porque las grutas profundas
me devuelven tus palabras.
El polvo de los senderos
guarda el olor de tus plantas
y oteándolas como un ciervo,
te sigo por las montañas...
A la que tú ames, las nubes
la pintan sobre mi casa.
Ve cual ladrón a besarla
de la tierra en las entrañas,
que, cuando el rostro le alces,
hallas mi cara con lágrimas.

III. Dios no quiere que tú tengas
sol si conmigo no marchas;
Dios no quiere que tú bebas
si yo no tiemblo en tu agua;
no consiente que tú duermas
sino en mi trenza ahuecada.

IV. Si te vas, hasta en los musgos
del camino rompes mi alma;
te muerden la sed y el hambre
en todo monte o llanada
y en cualquier país las tardes
con sangre serán mis llagas.
Y destilo de tu lengua
aunque a otra mujer llamaras,
y me clavo como un dejo
de salmuera en tu garganta;
y odies, o cantes, o ansíes,
¡Por mí solamente clamas!
Publicado por LGinebra @ 11:37
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martes, 03 de abril de 2007
-Si, diga. Bien, bien ¿A qué hora es? Perfecto allí estaré.

Reda cuelga el teléfono y se encamina hacia la puerta de su despacho para la reunión cotidiana. Es jefe de redacción de uno de los periódicos más prestigiosos de su país. Un hombre apuesto que se asoma a los sesenta, de aspecto atlético, de una voluntad de hierro, periodista desde décadas, experimentado y de buena reputación. A primera vista engaña a los demás porque una mirada triste le invade los ojos. Uno puede pensar que es un hombre dócil, pero nada más lejos de la verdad; es duro como el acero, inflexible en su trabajo, y no hace concesiones cuando está seguro de que lleva la razón.

Es verano, una noche clara. En la ciudad es costumbre celebrar cenas en esta época del año en los jardines suntuosos de las mansiones. Hoy, Reda se dirige hacia una de esas cenas, donde se reunirán unas cuantas mentes brillantes del mundo de las finanzas, y con las que a lo largo de su vida hizo amistad.

Llegó por fin a su destino algo cansado. Su día no había sido del todo agradable. Algunos problemas en el rotativo le habían traído de cabeza. Cuando el mozo le tomo las llaves del coche, le pregunto si se encontraba bien. La pregunta le hizo reaccionar, y le contestó amablemente que sí. Se encaminó hacia el interior de la casa dibujando la mejor de sus sonrisas y saludó a cuantos se encontró por el camino.

Se dirigió al jardín, y ¡Santo cielo! Allá estaba ella, ¡Santo cielo! Se frotó los ojos en un acto reflejo. Seguía en su sitio, no era un fantasma. Allí está, treinta y cinco años después y nada ha cambiado en ella, ni siquiera el peinado: un pelo azabache, ondulado, suelto sobre la espalda con un gesto mimoso. -Imposible- se dijo petrificado en el escalón. ¿Cómo puede ser? Alguien le habló por detrás y le sacó de sus tribulaciones. No se atrevía a mirar, por no perderla de vista. Seguía pensando que era una aparición. La voz se transformó en un joven: el hijo de su anfitrión.

-Tío Reda ¿Cómo está usted?

Le repite el joven, le contesta sin mirarle, sin parpadear siquiera. El joven sigue la mirada de Reda, ve a la dama del vestido negro ceñido, esbelta y de facciones exóticas.

-¿Le conoce?
-No, dice Reda con un tono muy seco.

El joven le tomó el brazo, le hizo bajar los tres escalones, y le condujo hacia el lado contrario del jardín.

-Vamos a tomar algo, mientras viene mi padre.

Obligado se fue con él, pero no le escuchaba. Ya estaba en aquel café esperando para hacer la entrevista que le encargó el periódico. Sentado tomaba un té algo ya nervioso. La actriz famosa que debía entrevistar se había retrasado. Cincuenta minutos después apareció con unos cuantos acompañantes. Se levantó y se dirigió a ella, cuando estaba ya cerca, apenas pudo articular palabra. El pobre daba la impresión de un estudiante que viene a pedir un autógrafo. Ella sonrió y le pregunto dónde quería el autógrafo. Él balbuceó y se presentó como pudo. Ella volvió a sonreír, se disculpó y le invitó a sentarse para hacer la entrevista.

Reda no consiguió dormir aquella noche, con los nervios a flor de piel, caminó su habitación hasta el agotamiento. ¿Qué le había hecho esa mujer? ¿Qué es lo que le sucedía? Muchas más preguntas le hincaban los dientes. Pasaron dos semanas, sin que él pudiera recomponerse.

Le llaman de dirección, sube a la segunda planta, llega al despacho de su director, Reda no sabe que hacer, allí esta ella sentada, y cuando le mira siente que se ha adueñado de todo su ser. Balbuceó un saludo y se quedó en la puerta. La voz de su director lejana le invitó a entrar. Entró con miedo a que se descubriera que ya estaba borracho de ella. Estaba aquí para darle las gracias por el artículo. Le gustó mucho y vino a felicitarle. También a invitarle a una cena que daría después del estreno de su nueva película.

Aquella cena le llevó a un mundo desconocido. Joven él, sin experiencias en el amor, ella tan joven como él, y de corazón libre, se enamoraron como dos locos. Reda descubrió que el camino del dolor se había trazado para él. Enamorarse de una actriz tan famosa no le iba a ser rentable. Lo que no sabía Reda que ella estaba dispuesta a dejarlo todo por él, solo tenía que pedírselo.

Dos intensos meses. El arcoiris está por todas partes. Los dos parecen dos niños que la vida les ha prometido todo. Reda posee el mundo entre sus manos durante esos dos meses.

Un dolor agudo invade su corazón cuando ella le anuncia que debe viajar para rodar una nueva película. Ella esperó hasta el último momento que le pidiera que se quedara a su lado, pero el cobarde que vivía dentro no le deja. ¿Cómo pedirle que abandone el cine, el trabajo, los viajes, el lujo y se quede con él? El ¿Quién es él? Un periodista joven, con recursos limitados, una habitación alquilada en una casa compartida, con un solo traje e un futuro incierto. Ella insinuó alguna que otra vez la cuestión, pero Reda se negaba a creerlo. Al final tomó su vuelo y se marchó para nunca regresar.

Se desató el infierno, Reda ganó su mirada triste, nunca le olvidó ni volvió a enamorarse.

-Reda, Reda, ¿Dónde estás amigo? Le pregunta su anfitrión.
-Aquí, perdona. -Contesta con voz de ultratumba. -Aquí, amigo-

Vuelve Reda a la tierra, pero aún tocado, se sientan todos a cenar. Ella está sentada enfrente. ¡Qué ironía! Actúa como si no le conoce, le dirige apenas una media sonrisa y sigue charlando con el hombre a su izquierda. Pasa la cena absorto mirándola. Tersa como siempre, labios de terciopelo, ojos negros como la noche, los hombros de marfil, y ese gesto mimoso de su pelo. Siente ganas de abrazarle, de gritarle su amor. Cobarde, no se atreve.

Terminó la cena, los invitados se dispersaron por el jardín en corrillos para tomar copas y charlar. Él le busca con la mirada, es el momento: está sola cerca de la piscina.

-Buenas noches, Srta.…?
-Buenas noches.
-Perdóneme, me llamo Almar, pero su cara me es familiar.
-No lo sé, señor, no creo conocerle, vivo en los Estados Unidos. No soy de aquí. Me llamo Alejandra Forth y es mi primera visita a esta ciudad. Nuestro anfitrión es amigo de mi marido, y nos ha invitado a mi hijo Rudy y a mí a pasar este fin de semana con ellos.
-Encantado Sra.- balbuceó Reda - Pero insisto, su cara… -
-Si, lo sé - le cortó suavemente Alejandra. Todos dicen que soy la imagen viva de mi madre. Seguro que usted la conoció. Fue una gran actriz en sus tiempos.

Reda no sabía qué decir, estaba perdido en sus sentimientos. No encontró palabras, le miraba como si fuera a desvanecerse de un momento a otro. Intentó recomponerse, de repente le dijo:

-Si le conocí, fue… (tragó sus palabras. No quiso confesarse, ni delante de la hija de su gran amor) una gran actriz ¿Dónde está ahora?
-Lo siento, Sr. Almar, mi madre falleció hace 4 años. ¿Usted la conoció bien?
-Fuimos muy buenos amigos, hasta que ella se marchó a rodar una película a Estados Unidos y jamás regresó. Yo seguía sus noticias en los periódicos por una temporada, después no se supo más de ella. Desapareció del cine, de la vida pública, y no hubo mas noticias.
-Debió ser cuando conoció a mi padre, se casaron a los 3 años de su llegada a América. Mi padre le pidió que se retirase del mundo del cine, ella aceptó, luego nací yo. Dijo esto y le sonrió.- ¿Me acompaña usted a ver a mi hijo Rudy? Está durmiendo en el segundo piso. Quiero asegurarme que está bien.
-Seguro, pero siga hablándome de su madre.

Alejandra le cuenta como fue la vida de su madre hasta su muerte. El absorbe cada palabra y no deja de mirar a la que pudo ser su propia hija. Cuando cerró la puerta del cuarto donde dormía el niño. Dijo de repente:


-Mi hijo nació unos meses antes del fallecimiento de mi madre, nunca comprendí su insistencia en ponerle el nombre. Le llamamos Rudy, pero se llama Reda realmente.


Esa noche Reda no durmió, otra vez, como hace 35 años, caminó su habitación hasta el agotamiento. Sólo el decorado cambia. Por la mañana en su despacho, el hombre de acero, escribió su último artículo, lo dedicó al amor. Cerró las ventanas, los cajones, hizo las maletas y se fue.
Publicado por LGinebra @ 17:33  | Mis relatos cortos
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viernes, 30 de marzo de 2007
En el más profundo de los silencios, se mece un sentimiento que intenta despertar. Un sentimiento preñado de vulnerabilidades y fatuas obsesiones, recorre las cavidades del alma cuando el silencio se lo permite. Escarba en el corazón razones vanas para emerger y unas manos manchadas de odio intentan ayudarlo.

Un sentimiento de color gris, que sabe a hiel y de desfigurada presencia retumba en los rincones más aislados de la memoria, cuando el silencio se deja abierta la verja de la tranquilidad y se llena de ruidos, voces y palabras. Un sentimiento huesudo, con garras afiladas y dientes negros se escabulle por los corredores del espíritu para asomarse a la ventana de los ojos y mirar con desprecio a lo que queda de un pasado cercano.

No consigo enterarlo en las entrañas, lleno mi entorno de silencios obligados para así, mecerlo de nuevo, quizá pueda dormirlo. Mis esfuerzos resultan inanes con el paso del tiempo. Indefectiblemente fracasare en mis intentos, porque el daño es mortal de necesidad.

Con cada mañana, con cada rayo de sol que calienta mis poros, rezumo al olor de este sentimiento y los que me rodean ya empiezan a notarlo. Solo el saber que un destino oscuro, aguarda por allí a ese alguien que engendro esa percepción en mi, calma mis nauseas y mi vagabundeo por los caminos negros de la desesperación.

Pero esta mañana, por suerte, he empezado a tener un poco de fuerza para mantener ese maldito sentimiento encerrado detrás de las verjas de la tranquilidad.

Por suerte esta mañana, ha llegado a mi vida una nueva esperanza.
Publicado por LGinebra @ 20:33
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miércoles, 28 de marzo de 2007
¨Si eres mi amor, ayúdame
Para irme de ti
Si eres mi medico, ayúdame
Para curarme de ti.

Si hubiera sabido que:
- El amor es tan peligroso
No hubiera amado

Si me hubiera enterado que:
- El mar es tan profundo
No hubiera navegado

Si hubiera adivinado mi fin
No habria empezado.

Te añoro.
Enséñame a no añorar
Y como cortar desde lo más profundo
Las raíces de tu amor.

Enséñame como se mueren las lágrimas en los ojos
Y como se muere el amor
Y se suicida la añoranza.

Tu quien me ha dibujado el mundo como un poema
Y has cultivado tus heridas en mi corazón
Y te has llevado la paciencia
Si alguna vez me has amado, toma mis manos
Estoy enamorado desde la cabeza hasta los pies.

Las olas azules de tus ojos
Me llaman hasta lo más hondo
Y yo no tengo experiencia en el amor
Ni tengo barco.

Respiro debajo del agua
Me hundo, me hundo
Tu todo el presente, todo el pasado
Vida de mi vida
¿Te llega mi voz desde las profundidades de la mar?

Si eres fuerte, sácame de este océano
Que yo no conozco el arte de navegación.¨


Es una traducción casi fiel al original en árabe. De hecho es una canción muy famosa. He querido traducirla, para dar idea del tipo de canciones románticas que circulan en nuestra tierra. Espero que os guste.
Publicado por LGinebra @ 11:30
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viernes, 23 de marzo de 2007


Ayer te soñé sobre un caballo blanco, tu melena al viento y tu voz tronando en el espacio.
Ayer te soñé en un risco alto, el verde de tus ojos, pincel en mano y un cuaderno.
Te soñé en el bosque, bajo un árbol, libro, lápiz y musgo.

Hoy te sueño tendido en la tierra, solo, triste y callado.
Hoy te sueño en un valle gris hondo, perdido, sin aliento y malhumorado.
Te sueño en un desierto, bajo el sol, hoja al viento, granos de arena y sediento.

Mañana te soñare otra vez sobre caballo blanco, tu melena al viento, pero sin voz y ya muerto.
Publicado por LGinebra @ 11:21
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jueves, 22 de marzo de 2007
En mis cuadernos viejos hay muchas historias, pero he decidido no volver a leerlas, ¿Por qué esta decisión? Sencillo, ninguna de estas historias me interesa ya, sin embargo una de entre todas sigue conmigo, como mi sombra, una de entre todas no tiene la real gana de sentarse quieta en uno de los cuadernos viejos.

Es mi historia del dolor interno. Ese dolor es fiel a su cita con mis despertares, ronda mis noches como un amante trovador, llena mis días con sus charlas vanas, y se acuesta en mi cama antes que yo.

He buscado mil formulas, he tomado infusiones mágicas, inventado rezos, escrito miles de cartas, preguntado a cientos de galenos, nada sirvió. Aquí esta el dolor interno, con muecas, riéndose en mi cara.

Han dicho que es un dolor crónico, que vendrá, o me llevara, o se ira solo a la tumba. Recuerdo su primera visita, inesperada por supuesto, causada por no se que cosa (o si se, pero no quiero recordar), en esa visita, se me helo la sangre, me falto el aire, y me doble literalmente, aunque tuve que levantarme y seguir como si nada ha sucedido. Aun hoy y después de siete largos años, cuando se le antoja repite la operación, y también hoy tengo que levantarme y seguir como si nada.

A pesar de su testarudez, he aprendido a no hacerle mucho caso, y como castigo, me zumba fuerte en los oídos, empaña mi vista, hace saltar las lagrimas, me abraza fuerte hasta cortarme la respiración, y de repente, sin previo aviso me suelta, exhausta, sin ganas, aturdida y con miedo a que vuelva.

Algún día encontrare el remedio a ese maldito dolor, que se enreda en mi cuerpo, y a veces absorbe mis ganas de vivir.

Las que lo padecen ya me habrán entendido y sabrán a que me refiero, desde aquí, desde mis crónicas matutinas, les saludo, y digo ánimo compañeras de dolor y padecimiento, seguid adelante, que no se ha inventado aun el bicho que nos va a matar.

(Siguen buscando remedio eficaz a la Fibromialgia, no hay avances en este campo, yo tengo la esperanza que quizá algún día se ilumina alguna mente y encuentra una solución).
Publicado por LGinebra @ 11:41
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martes, 20 de marzo de 2007


Dentro de dos días serán dos años, dentro de dos días me preguntare: ¿Dónde estas? No esperare ninguna respuesta.

El tiempo se me escapa de entre los dedos desde tu marcha, haciéndose eterno, pero sin sabor, sin alegrías, y nada que atesorar en este corazón cansado. Pensando que el tiempo cura las heridas que inflige el mismo, descubro que el tiempo es el peor verdugo, y despacio va ahondando en las heridas.

Ahora, si tengo tu foto puesta en mi cuarto, todas las mañanas te saludo, y no espero recibir respuesta, converso contigo, te cuento cosas, mientras tú escuchas siempre callada. ¿Dónde esta tu voz calida que me daba soluciones a todo? ¿Por que ya no me quieres hablar? Sin embargo tus ojos verdes me miran fijamente, no me dicen nada, pero me persiguen por toda la habitación. ¿Será esa tu forma de decirme que estas cerca? No sé Madre.

Te llamo en mis angustias, te llamo en las pequeñas alegrías que tropiezan conmigo alguna vez, y como se dice en mi tierra: - No tiene vida la que llamas – No recibo de ti contestación, da igual que pregunta te hago. Madre háblame como solías hacer, háblame sin parar, añoro tu voz, añoro tus regañinas, y sobre todo añoro tu sabiduría.

Hay noches que lloro desconsoladamente, y espero que tu mano me seque las lagrimas, pero tu mano no se ve en ninguna parte. Pienso que todo lo bueno que había se fue contigo, todo lo que me hacia feliz desapreció cuando te fuiste. Ahora solo queda esperar. ¿El qué Madre?

Mañana en mi tierra celebran el Día de la Madre. ¿Yo a quién compro flores? ¿A quién le digo: Felicidades? ¿A quién Madre?

Mañana, ojala fuese hace dos años, mañana sin ti no tiene valor. Quizá mañana me oirás decirle a tu foto: - Te quiero Madre - por enésima vez. Si hay vida después de la vida, espero estar contigo Madre.
Publicado por LGinebra @ 14:20
miércoles, 14 de marzo de 2007


La furia cabalga el viento, se desata sobre montañas y valles, ruge, estruja, exprime, y gotas grandes como uvas blanca caen. La furia ulula: "¿Quien, quien se atreve?" Todos se agazapan alrededor del fuego, el silencio cubre el lugar, salvo los gritos locos de la furia.

Una cortina transparente cubre el paisaje, y flechas luminosas atraviesan el cielo. Los cuentos ruedan en susurros, historias de tiempos pasados cobran vida e en el fondo del valle, se ve una luz distinta a las conocidas, un fulgor trémulo, que aparece y desaparece según el viento.

La nariz pegada al cristal, asoma la pregunta: ¿Qué es eso? Nadie contesta. Aun mas pegada la nariz al cristal, se intenta ver de donde viene exactamente la luz. De todas partes y de ninguna en particular, asombro creciente, pero sin respuesta. Dos pasos atrás, la curiosidad toma una intensidad insospechada. Alguien debe saber la respuesta, alguien debe contar lo de la luz, conocer el secreto del valle, casi siempre dormido, salvo los aullidos de lobos en noches de luna llena.

Una abuela sentada cerca del lar, sonríe con dientes amarillos, y murmura: "Son los elfos del valle oeste, encienden sus hogares para calentarse, las elfos han regresado con su carga de troncos antes de que la furia cubra el tiempo. Ahora ellos esperan también que el ulular se calme, así poder salir otra vez al valle a celebrar".

Cuento asombroso, la nariz de nuevo pegada al cristal, mirando el movimiento casi circular de las nubes oscuras. Un pensamiento acogedor invade el corazón, pronto habrá sol, pronto volverá la primavera.
Publicado por LGinebra @ 12:24
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